Pasajes cortos del subterráneo II.

Visitar el mundo bajo la corteza para darse cuenta de algo de lo que no consigo darme cuenta, de algún matiz escondido de la vida que puede que los poetas experimentados, o los que van puestos de ácido encuentren. Continúa leyendo Pasajes cortos del subterráneo II.

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Títulos obsoletos en una gramola sin vinilos.

Sentados en un banco de piedra a las afueras de la ciudad, viendo pasar luces rojas y blancas en la carretera, pensando en un futuro que ya pasó y quemando un poco más nuestras vidas. Conversaciones encendidas no permitidas por la alta sociedad, hablar por hablar y dejar de sentir dolor por todo lo malo que nos pasó. Continúa leyendo Títulos obsoletos en una gramola sin vinilos.

¿De título? Mi vida en un canuto.

Publicado en “El Secreto de LeFleu“ el 24.9.11.

Y de vuelta en un gusano fundido de acero que viaja por los corazones de Madrid, de vuelta entre gritos, lamentaciones y otras razones por las que el suicidio es la única solución, las risas son nuestras gotas de salvación. Continúa leyendo ¿De título? Mi vida en un canuto.

Escribamos algo juntos. (VIII)

Cada cierto tiempo el señor Julio Oliva nos pone el “reto” de escribir pequeños fragmentos de un relato que luego él, como un creador de puzzles, une. Es un placer participar una vez más y formar parte (Aunque en esta ocasión, bastante escueta) de unos relatos tan maravillosos.

Es un experimento de lo más curioso y llevo participando desde hace ya mucho tiempo y seguiré participando muchas más, componiendo un texto juntos a muchos que no conozco y a buenos amigos como Edu G. Cuasimodo.

Así que pasaros y echadle un ojo, que lo merece.

IR A ESCRIBAMOS ALGO JUNTOS VIII

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Pasajes cortos del subterráneo I.

Vagando con el rumbo escrito en un cartel por los túneles rechinantes por donde pasan los trenes ya cansado de tanto camino, mirando a una oscuridad que viene y va, que se acaba en cada estación y vuelve en el camino a la siguiente. Así se pasan los minutos, en un vagón vacío a infinitas paradas del destino fijado, así se agotan las gotas que caen en el vaso que nos acerca al final, sin poder hacer más que contemplar ventanas teñidas de azabache y de alguna otra manera poética de llamar al negro.
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Las cosas han cambiado.

Hablemos de como nos cambió el paso del reloj, tranquilos, en la terraza de una cafetería extraña. Intento decirte lo que hace años debí decirte, lo que nuestras miradas se decían con cada roce pero de nuestras bocas no salía y sigue sin salir. Solos, hablando de como me eché a perder, de como esa droga me dejó en la estacada, de que ya no soy yo. Continúa leyendo Las cosas han cambiado.

Te quiero a mi lado. (VII)

Encadenado para no poder huir, asfixiado por el hierro candente que recubre su garganta, los ojos morados de no parar de llorar, pálido como el más gris de los blancos. Prisionero de nuevo en esa sala, más prisionero que nunca, arrodillado por querer huir. Las cadenas son decenas de brazos muertos que agarran el cepo, brazos que llevárselo a lo más profundo quieren, que se pelean por agarrar un pellizco de la madera. Continúa leyendo Te quiero a mi lado. (VII)