Pasajes cortos del subterráneo I.

Vagando con el rumbo escrito en un cartel por los túneles rechinantes por donde pasan los trenes ya cansado de tanto camino, mirando a una oscuridad que viene y va, que se acaba en cada estación y vuelve en el camino a la siguiente. Así se pasan los minutos, en un vagón vacío a infinitas paradas del destino fijado, así se agotan las gotas que caen en el vaso que nos acerca al final, sin poder hacer más que contemplar ventanas teñidas de azabache y de alguna otra manera poética de llamar al negro.

Pasan estaciones y estaciones que parecen repetirse, pasan con total displicencia, aburridas de que los trenes las atraviesen cada 20 minutos. Voy a intentar concentrarme en el destino, cerrar los ojos y ver, si por suerte del destino, he conseguido llegar. Cuento hasta diez y lo que encuentro es más oscuridad empañando los cristales. Menuda sorpresa.

Ni siquiera hay voz que cante el nombre de cada estación, solamente el aburrido sonido del rechinar de las ruedas contra el metal de las vías.

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Publicado por

vibilefleu

«Confío siempre ganarme la vida con mi arte sin tener que desviarme nunca de mis principios ni el grueso de un cabello, sin traicionar mi conciencia ni un solo instante, sin pintar si quiera lo que pueda abarcarse con una mano solo por darle gusto alguien o por vender con más facilidad.» -Gustave Coubert.

2 comentarios en “Pasajes cortos del subterráneo I.”

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