Toda la mierda que sale de nuestras bocas.

Creo que quiero huir, huir muy lejos.

Salir de aquí y no volver jamás, es lo único que siento ahora. Siento odio por el mundo, siento odio por mi mismo, siento odio por cada pequeño detalle que me hace daño. Huir, cuatro letras que parecen tan fáciles pero se me hacen imposibles. Continúa leyendo Toda la mierda que sale de nuestras bocas.

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Interludio CLXVI para piano.

Publicado en “El Secreto de LeFleu“ el 17.6.12.

Aquí estoy otra vez más, sentado enfrente de este piano que no se tocar, con ese traje que me regalaron los muertos y con esa corbata que tanto te gusta. Estoy aquí tocando continuamente el Sol, quemándome los dedos por pulsarlo, siento arder mi piel y volverse ceniza, siento como mi sonrisa aumenta. Me miro la mano y veo que mi yema sigue intacta, que el Sol no me hizo nada, que mi mente lo imaginó. Continúa leyendo Interludio CLXVI para piano.

Le fleur et le feu.

He encontrado cinco versos en mi cama que dicen que soy la flor y el fuego. He levantando la persiana y el viento me ha contado tus secretos. Lanzado a comerme el mundo sintiéndome el más absurdo. Es que la llama que en ascuas revivía, preparada para volver a ser lo que era. Continúa leyendo Le fleur et le feu.

El extraño sabor de boca que te deja el paso del tiempo.

He encontrado una foto de hace unos años, de cuando todavía querías mi compañía. Salgo yo, sales tú, detrás. Salgo yo con poca barba, con la cara más delgada y una mirada desafiante. Sales tú detrás riéndote, disfrutando del momento. Continúa leyendo El extraño sabor de boca que te deja el paso del tiempo.

Mariposas muertas en el jardín mis afueras.

Publicado en “El Secreto de LeFleu“ el 7.6.11.

¿Recuerdas cuando perdíamos el rumbo del viento? ¿Cuando las gotas de agua se perdieron a lo lejos? ¿Del batir de alas rojas y moradas que nos dejaron en vereda? Son nuestras campanas, campanas que repican a las almas que se van y no, no volverán. Continúa leyendo Mariposas muertas en el jardín mis afueras.

Lormetazepan.

Cae la noche y caen dos pastillas de esas que saben tan mal. Cuatro miligramos de sueño concentrado. Bajo esta medicación no conduzca, tranquila caja, no lo haré, no tengo carnet. Tirado en la cama con los ojos encendidos, sin poder cerrarlos, sin poder parar de pensar. Levantarse, encender un cigarro y empezar a escribir, escribir toda la basura que existe en tu cabeza. Un vaso de agua, un imán en la nevera de aquella vez que no estuviste en Londres y una foto vieja de un momento de tu vida que no recuerdas. Continúa leyendo Lormetazepan.