Sueño de un ángel.

Voy a escribir embriagado de tu aroma, embriagado del sudor acumulado en nuestras sábanas, del sabor de tu cuello y tus labios color granate. Voy a cantar a los dioses que he olido tu amor y me he prendado, que me he sentido liberado. Voy a decirte al oído los secretos de mi vida, los pactos que he hecho con otra dama para poder acariciarte esta noche.

Tu melena castaña deslizándose por el aire, tu mirada de desprecio, tu piel teñida por la luna azul. Tú y nadie más. Tu colonia mezclada con mi olor a tabaco, tus labios mezclados con los míos, tus piernas yaciendo junto a las mías, tu ombligo en contacto con el mío, tus palabras cambiándose por las mías.

Poco a poco me desvanezco, te beso una última vez con todo el amor que a mi me queda, me voy a otro reino, a un sitio tan lejano que no querrás acercarte. Otro ángel me reclama y no eres tú, otras alas son las que me llevan hacia un final que en ningún momento empezó.

Saltas y me besas cruelmente antes de desaparecer por completo.

Sonaría una música triste en esta despedida, una lágrima cae en mi hombro, tu única lágrima en este funeral inesperado, en esta división desafortunada, de mi error. Todas mis últimas palabras fueron tuyas, fueron las dulces flores que me rodeaban en mi ataúd, la dulce sonrisa que vestías todas las mañanas mientras musitabas versos de Lorca o Machado.

Y ahora que no me queda nada más por vivir solo me acuerdo de ti, de que te perdí dos veces y que aún así te volvía a encontrar y tú volvías a abrazarme como si nada. Solo me acuerdo de tu nombre y de tus destellos, de esos días en los que no me atreví a besarte, en ese día que lo haré y el último clavo que me encerró.

Este bucle que siempre acaba contigo triste y queriendo revivirme. ¿Cuantas veces lo has hecho ya? ¿Cuantas veces más lo harás? Pierdes siempre algo tuyo solo por tenerme una noche más en tu almohada, por volver a oír mi voz odiosa, por poder susurrarme que me quieres, que me amas y que nunca lo olvide, que en cuerpo o en alma tus besos son para mi.

Y los míos para ti, para cualquier momento que me quieras desvelar de mi profundo sueño.

Me prometiste una sola lágrima y me guardo una más cada vez que te veo quedarte.

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Publicado por

vibilefleu

«Confío siempre ganarme la vida con mi arte sin tener que desviarme nunca de mis principios ni el grueso de un cabello, sin traicionar mi conciencia ni un solo instante, sin pintar si quiera lo que pueda abarcarse con una mano solo por darle gusto alguien o por vender con más facilidad.» -Gustave Coubert.

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