Terrores nocturnos.

Me desperté de un sueño distópico, me desperté hundido en una enorme oscuridad, asustado de mi mismo. Me desperté con poco más que decir, con frió en los pies y un extraño sentimiento en mi ser. Intenté dar luces inexistentes en mi habitación y no pude, intenté dar la luz del pasillo y no pude, el miedo se apoderaba de mi, el miedo me abrazaba y me hacia sentir mal. Continúa leyendo Terrores nocturnos.

Toronto.

22 de Septiembre de 2002.

Madrid, España.

Un año sin noticias de mi.

¿Qué? ¿Te leíste todas las cartas o aún las tienes sin abrir? Creo que has cambiado un poco y las has leído, confió en tu nuevo yo. Recibí tu postal hace mucho, una postal y una foto, se te ve feliz. El chistecito de la torre, eres tremendo. Parece que te has echado amigos allí y que te va genial. ¿Ya has ligado? Seguro que estas con alguien, en el fondo siempre te gustó tener una persona al lado. Continúa leyendo Toronto.

Desperté muerto.

Me he despertado, sin latidos en mi corazón, sin sangre circulando por mis venas. Me he despertado sin saber muy bien qué hacer, nunca había estado muerto. Miro a la cama y veo mi cuerpo, frío, sin sonrisa en la cara y con la almohada babeada. No sé muy bien qué pensar, quiero decir, estoy muerto… Estoy intentando asimilarlo. Continúa leyendo Desperté muerto.

Nubes de humo en la bahía.

Voy caminando por la costa, viendo el amanecer mientras me enciendo un último cigarro, tengo que dejar de fumar ¿Qué mejor día que hoy? Aquí, con la brisa y la tranquilidad.

Mi retiro al mar, intento desesperado de olvidarme de todo. Curiosamente ha funcionado, estoy relajado, sin pájaros en la cabeza, centrado sin centrarme, intentando unir palabra tras palabra, intentando esbozar una sonrisa de paz. Continúa leyendo Nubes de humo en la bahía.

Barcelona.

15 de Junio de 2001.

Madrid, España.

¿Te acuerdas de cuando estuvimos en Barcelona?

Fuimos a ver a ese gorila albino que tanta gracia te hacia. Miramos la Sagrada Familia desde fuera y dijimos a la vez: Está bonito. Nos quedamos varias horas en el puerto mirando el mar, sin más, observando el contoneo de esa sábana azul. Continúa leyendo Barcelona.

Bloqueo de un martes de madrugada.

Triste, rozando el gris más oscuro, encontrado en algún banco de la ciudad, sentado, mirando el cielo, un cielo tapado donde no se ve ni una sola estrella. Buscando una musa en los suburbios de la ciudad, borracha, vendiéndose al mejor postor. Las miras de reojo, todas sin fuerza en sus cuerpos y piensas en algo poético, algo inspirador, esa chispa que te haga volver a escribir, que te haga subir a lo más alto de la inspiración y te deje flotando un segundo, rodeado de las gotas que forman las nubes y caer, caer repleto de ideas, inspirado como esos artistas que se encuentran en tus libros. Continúa leyendo Bloqueo de un martes de madrugada.