Terrores nocturnos.

Me desperté de un sueño distópico, me desperté hundido en una enorme oscuridad, asustado de mi mismo. Me desperté con poco más que decir, con frió en los pies y un extraño sentimiento en mi ser. Intenté dar luces inexistentes en mi habitación y no pude, intenté dar la luz del pasillo y no pude, el miedo se apoderaba de mi, el miedo me abrazaba y me hacia sentir mal.

Seguí caminando y mi mente empezaba a jugar conmigo, empezó a imaginar pesadillas rocambolescas, empezó a hacer que cada paso fuera más difícil de dar, empezó a crear voces que resonaban en mi cabeza. No podía parar, no debía parar. Si detenía mi andar sentía que seria devorado por bestias indefinibles, descuartizado por demonios de mis neuronas.

Avanza, avanza, no pares, no te detengas, no dudes, no des un paso atrás.

Mis ojos se iban acostumbrando a la falta de luz y aun así seguía sin ver nada. Figuras púrpuras cruzaban veloces delante de mi, cuando intentaba mirarlas ya estaban detrás, se reían de mi torpe cuerpo, se reían de mi miedo a la oscuridad.

El pasillo se volvía casi infinito, ya no sabia de donde había salido ni hacia donde iba, estaba solo en mi mayor miedo, sentía que no podía, que me caía, que perecía.

Jadeo tras jadeo al final tropecé, caí sin más, me desplomé. Percibía todo lo que se empezaba a congregar a mi alrededor, sentía sus alientos apestosos rozar mi piel, notaba sus cuchicheos al fondo. Discutían por la parte que se comerían, la mayoría querían mis entrañas, algunos mi cerebro y los más pequeños se peleaban por algún pedazo de mi piel.

Sin fuerzas seguía en el suelo, escuchándoles, aceptando mi final, soltando lagrimas de terror, rezando a algún posible dios.

Hubo un pequeño silencio y se lanzaron a por mi, empecé a ver trozos de mi piel en las bocas desfiguradas de bestias, vi como sacaban mis pulmones, como se repartían mis intestinos. Empecé a notar el fluir de la sangre en mi boca. Lo vi todo, vi como se comieron mis ojos y como ninguno quiso mi corazón, negro, casi incinerado.

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Publicado por

vibilefleu

«Confío siempre ganarme la vida con mi arte sin tener que desviarme nunca de mis principios ni el grueso de un cabello, sin traicionar mi conciencia ni un solo instante, sin pintar si quiera lo que pueda abarcarse con una mano solo por darle gusto alguien o por vender con más facilidad.» -Gustave Coubert.

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