Mi chispa.

Puedes quedarte cavando todo el día si te apetece en mi oscuro corazón, puedes buscar un pedacito de humanidad sagrada en ese rincón tan apagado de mi ser. Puedes seguir cantando ritmos propios de artistas muertos mientras intentas desvelar mis pensamientos que están bien cerrados tras una cerradura oxidada. Continúa leyendo Mi chispa.

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Caída profunda a la miseria.

Qué fatídica fue la dama blanca contigo dulce ninfa, qué destructiva fue en tu castigo, qué silencio más sonoro se oyó en tu declive. Una sala marrón casi teñida por la humedad, una silla y un espejo… Nada más. Fue un castigo divino terminar ahí, terminar atrapada en una pesadilla tan real que las ilusiones se hacen palpables a tu alrededor y es que ella decidió que si tanto alardeabas de tu belleza sufrirías por ella, por decir que eras más delicada que cualquier mujer, ninfa o criatura, que la dama blanca se arrodillaría ante tu lustre. Pecaste de soberbia y tu destino fue olvidar tu belleza y al intentar recordarla y mirarte al espejo ver tu rostro desfigurado, destrozado por cuernos, escamas y monstruosidades que hacen que te rechaces a ti misma cada minuto de tu eternidad. Continúa leyendo Caída profunda a la miseria.

Puntos suspensivos.

Pararse un momento a pensar en lo que has hecho en los días de tu vida.

Caer en un silencio absoluto.

Quizás ella tenía razón y aún eras un niño, no querías crecer y buscabas sueños absurdos, querías vivir del aire prácticamente. Eras un globo de helio que subía hacia su inevitable explosión pero su mano te agarró y te puso en el suelo, te sujetó. Te amarró bien fuerte para que no te movieras. Continúa leyendo Puntos suspensivos.

Como Ícaro.

Llevo meses intentándolo, llevo meses detrás de poder escapar, huir con los pájaros que bailan con las nubes. En mi empeño de ser Dédalo imaginé alas de ángel, emplumadas, dispuestas a llegar a lo más alto del mundo. Alas creadas a base de basura y bolsas de plástico, unidas con alambre de espino y pegamentos caseros. Llevo meses intentando flotar al son de las gaviotas que se perdieron en su regreso al mar, llevo meses encerrado en un cuarto sin ventanas. Continúa leyendo Como Ícaro.