Verano.

Llega el momento de mirar las estrellas e intentar que el año siga su curso, que se acabe la pena encerrada en mi alma pintada para parecer feliz. Intento despejarme y sentir una brisa marina en mis sábanas, intento dejar de ser un maldito cobarde y volver a enfrentarme a todo lo que se me plante, volver a enfrentarme a tu mirada verde y a tu melena oscura, volver a vivir sin apoyarse cada cinco pensamientos y dos versos de amor. Continúa leyendo Verano.

Invierno.

Miro por la ventana y veo como la lluvia cae, un clima demasiado cálido como para que nieve pero no lo suficiente como para que deje de llover en algún momento. Miro a la lluvia caer y pienso en todos los besos apasionados dignos de comedia romántica que se suceden gota tras gota. Yo sigo aquí, delirando a causa de una droga imaginaria que me llena y al mismo tiempo me vacía. Sigo pensando en una metáfora sobre la vida, una frase absurda que intente reflejar el espectro de emociones que, bueno, consideramos vida. Continúa leyendo Invierno.

Ocre.

Olvido se apoderó de todos tus poemas y me siento vacío en mi mecedora con la muerte poniéndome una manta encima. No voy a morir de viejo, voy a morir buscándote, voy a morir en el fondo del mar. Decidido a levantarme y bajar las escaleras, como si tu llamada llegara a mis oídos. Siento la juventud venir de mis pies, noto mi corazón explotar de sentimientos por ti. Sé que puedo encontrarte allá donde te perdiste, donde el viento voló tu pamela. Arranca la juventud, las décadas se han vuelto atrás.

Puedo con todo. Puedo ser libre.

Gris.

Ya no entiendo muy bien el paso del tiempo, ya no comprendo a penas nada, ya no sé que hubo antes de ti. Sólo queda un poema en mi memoria, sólo hay blanco en mi cabellera. Hay olas que ya no me conocen, una simple gaviota se acuerda de mi nombre y en momentos baja a verme y a charlar conmigo, me cuenta como cambia el mundo, como sus alas desfallecen a medio vuelo, que si no viene a despedirse es que no ha podido más. Continúa leyendo Gris.

Verde.

Me fui a vivir a la torre de la luz, a lo que antes guiaba mi camino. La barba ya recubre mi cuello, los cabellos se han vuelto indomables. Las olas siguen gritando tu nombre, buscándote. A veces no saben si gritar más alto, ya no saben si estoy vivo o muerto, si me cansé de buscar a mi sueño eterno. Continúa leyendo Verde.

Naranja.

Volver al murmullo del mar a preguntar, a intentar encontrarte escondida en una burbuja, en un coral. Preguntar a una gaviota que recuerda que la pamela se la llevó el viento, un pulpo dice haberte visto y los cangrejos recuerdan tu sonrisa. Las olas ayudan en la búsqueda diciendo a las demás que en esa zona no estas. Un barco dice haber oído tu voz, tu canción, tus poemas borrados por el mar. Continúa leyendo Naranja.