UNO

Voy a escribir sobre lo escrito, voy a escribir escribiendo escritos que se definen en la mugre. Voy a intentar ser mejor para chocarme contra un muro otra vez y hundirme en un océano vacío. Voy a plasmar lo inútil del sentimiento y a comprender que los versos que quemé nunca debieron arder pues fueron lo mejor que creé.
Rimando rimas que se aíslan, que se sintieron especiales en un mundo de anormales fantasías escondidas en un latido. Una súplica perdida en el raciocinio, que intentan darle vueltas a lo que a nadie interesa.
¿Qué sentido tiene si ya no hay público, si estoy solo en un mundo de letras que nunca quise crear? Esas letras que murmuran odio, destruyen pensamientos oscuros que ya no quiero enmarcar, me los quiero guardar para seguir experimentando el dolor de no ser uno más, de vivir entre mentiras aferrándome a la envidia.

Y tú pides la verdad, como si en algún momento la hubiera dicho, como si mi vida hubiera existido fuera de una neuronas atormentadas que siguen cavando una tumba sedienta de cadáveres. Pon un punto o una coma, inventa mi vida pues quizás des con la verdad, una verdad que yo ya he olvidado. Porque he escrito verdades disfrazadas de oleajes, que se sienten especiales arrulladas por los zares. Inventando metonimias dispares que se aferran a las plumas de ese ave, colorido por las nubes, condenado a quemarse.

Ahora sobresale, ahora quien se afane a encontrar una pizca de sentido se volverá loco, o peor, iluminado. Que se sienten las furias que cantaron con desidia leyendas paganas de cinco historias inacabadas. Que se sienten, pues ya no pueden hacer nada, pues su divinidad se ha visto recortada por otros dioses más macabros. Que se mueran los ancianos que sentaron cátedra del sentido de mis palabras y otorgaron realidad a una fantasía que nunca quiso ser capturada, ni en palabras, ni en imágenes, ni en conciencia. Mueran por negarme la invención, por negarme a elevarme utilizando palabras descuadradas en un cuadro de Van Gogh. Mueran por reírse de los novatos que hilan un Do con un bemol y una quinta con un Sol. Que se mueran.

Y revivan con mi último aliento para elevar el terror y comprender de una vez que yo siempre fui el peor.

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Publicado por

vibilefleu

«Confío siempre ganarme la vida con mi arte sin tener que desviarme nunca de mis principios ni el grueso de un cabello, sin traicionar mi conciencia ni un solo instante, sin pintar si quiera lo que pueda abarcarse con una mano solo por darle gusto alguien o por vender con más facilidad.» -Gustave Coubert.

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