Mi chispa.

Puedes quedarte cavando todo el día si te apetece en mi oscuro corazón, puedes buscar un pedacito de humanidad sagrada en ese rincón tan apagado de mi ser. Puedes seguir cantando ritmos propios de artistas muertos mientras intentas desvelar mis pensamientos que están bien cerrados tras una cerradura oxidada. Continúa leyendo Mi chispa.

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Caída profunda a la miseria.

Qué fatídica fue la dama blanca contigo dulce ninfa, qué destructiva fue en tu castigo, qué silencio más sonoro se oyó en tu declive. Una sala marrón casi teñida por la humedad, una silla y un espejo… Nada más. Fue un castigo divino terminar ahí, terminar atrapada en una pesadilla tan real que las ilusiones se hacen palpables a tu alrededor y es que ella decidió que si tanto alardeabas de tu belleza sufrirías por ella, por decir que eras más delicada que cualquier mujer, ninfa o criatura, que la dama blanca se arrodillaría ante tu lustre. Pecaste de soberbia y tu destino fue olvidar tu belleza y al intentar recordarla y mirarte al espejo ver tu rostro desfigurado, destrozado por cuernos, escamas y monstruosidades que hacen que te rechaces a ti misma cada minuto de tu eternidad. Continúa leyendo Caída profunda a la miseria.

Como Ícaro.

Llevo meses intentándolo, llevo meses detrás de poder escapar, huir con los pájaros que bailan con las nubes. En mi empeño de ser Dédalo imaginé alas de ángel, emplumadas, dispuestas a llegar a lo más alto del mundo. Alas creadas a base de basura y bolsas de plástico, unidas con alambre de espino y pegamentos caseros. Llevo meses intentando flotar al son de las gaviotas que se perdieron en su regreso al mar, llevo meses encerrado en un cuarto sin ventanas. Continúa leyendo Como Ícaro.

Dame cinco segundos…

No me pares si voy muy rápido porque hoy quiero sentir la velocidad, hoy quiero volver a ver esos ojos verdes que miré un día, quiero volver a sentir esos labios cálidos que besé un día, quiero volver a acariciar ese rostro pálido que rocé un día… Continúa leyendo Dame cinco segundos…

En busca de un pedacito de cielo.

Todo empieza con una lágrima, ese es el comienzo de todo, una simple gota de agua salada que sale de nuestros lacrimales. Es la causa de tantas locuras, de tantos sin sentidos. Es a veces la causa del final de una vida, de, a veces, el empujón a ningún lado. Continúa leyendo En busca de un pedacito de cielo.

Te has ido sin tomar un café.

Os citasteis en esa cafetería de la esquina en la que casi todas las tardes tomabais un café o un té, llegaste media hora antes para recordar algún tiempo bueno del pasado. Pediste un té negro con piña colada, sacaste ese libro de Aldous Huxley que tanto te gustaba y te pusiste a leer, esperando a que el tiempo diera un salto y llegara la hora. Continúa leyendo Te has ido sin tomar un café.