Larga despedida de nuestra pequeña república.

Bueno amigo, esto es una despedida, una dura despedida. Es un largo hasta la vista, es el saber que no estás a la vuelta de la esquina, cualquier día, para ir a contarte muchas penurias y alguna alegría. Por desgracia es así, casi seis mil kilómetros por medio. Continúa leyendo Larga despedida de nuestra pequeña república.

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Sueño de un ángel.

Voy a escribir embriagado de tu aroma, embriagado del sudor acumulado en nuestras sábanas, del sabor de tu cuello y tus labios color granate. Voy a cantar a los dioses que he olido tu amor y me he prendado, que me he sentido liberado. Voy a decirte al oído los secretos de mi vida, los pactos que he hecho con otra dama para poder acariciarte esta noche. Continúa leyendo Sueño de un ángel.

Música de cañerías.

Leyendo ese libro de Bukowski que siempre lees, tosiendo como si fueras a escupir un pulmón por la boca, bostezando cuando todo el mundo mira. Un cigarro encendido en la boca, humo que entra por culpa de la tos, pero a ti no parece importarte, como si eso fuera tu día a día. Continúa leyendo Música de cañerías.

Toda la mierda que sale de nuestras bocas.

Creo que quiero huir, huir muy lejos.

Salir de aquí y no volver jamás, es lo único que siento ahora. Siento odio por el mundo, siento odio por mi mismo, siento odio por cada pequeño detalle que me hace daño. Huir, cuatro letras que parecen tan fáciles pero se me hacen imposibles. Continúa leyendo Toda la mierda que sale de nuestras bocas.

Le fleur et le feu.

He encontrado cinco versos en mi cama que dicen que soy la flor y el fuego. He levantando la persiana y el viento me ha contado tus secretos. Lanzado a comerme el mundo sintiéndome el más absurdo. Es que la llama que en ascuas revivía, preparada para volver a ser lo que era. Continúa leyendo Le fleur et le feu.

El extraño sabor de boca que te deja el paso del tiempo.

He encontrado una foto de hace unos años, de cuando todavía querías mi compañía. Salgo yo, sales tú, detrás. Salgo yo con poca barba, con la cara más delgada y una mirada desafiante. Sales tú detrás riéndote, disfrutando del momento. Continúa leyendo El extraño sabor de boca que te deja el paso del tiempo.

Lormetazepan.

Cae la noche y caen dos pastillas de esas que saben tan mal. Cuatro miligramos de sueño concentrado. Bajo esta medicación no conduzca, tranquila caja, no lo haré, no tengo carnet. Tirado en la cama con los ojos encendidos, sin poder cerrarlos, sin poder parar de pensar. Levantarse, encender un cigarro y empezar a escribir, escribir toda la basura que existe en tu cabeza. Un vaso de agua, un imán en la nevera de aquella vez que no estuviste en Londres y una foto vieja de un momento de tu vida que no recuerdas. Continúa leyendo Lormetazepan.