Año nuevo.

Se acaban los días, se acaban las horas, se muere el año que empezó un uno de enero y jamás volverá para redimirme de mis fechorías, de todas las cosas que hice mal, de todo aquello que llevo doce meses esperando solucionar, esperando a que cuando me despierte nada haya pasado. Suenan próximas las campanadas, casi buscándome para darme caza y hacer que mi latido exhale su último suspiro. No te asustes si me escuchas llorar en la noche, no te asustes si sientes que mi pecho se rompe, es así todas las madrugadas infestadas de dolores y remordimientos, es lo que me queda de algo que no quiero recordar. Continúa leyendo Año nuevo.

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Año viejo.

Se acaban los días, se acaban las horas, se muere el año que empezó un uno de enero y jamás volverá para redimirme de mis fechorías, de todas las cosas que hice mal, de todo aquello que llevo doce meses esperando solucionar, esperando a que cuando me despierte nada haya pasado. Suenan próximas las campanadas, casi buscándome para darme caza y hacer que mi latido exhale su último suspiro. No te asustes si me escuchas llorar en la noche, no te asustes si sientes que mi pecho se rompe, es así todas las madrugadas infestadas de dolores y remordimientos, es lo que me queda de algo que no quiero recordar. Continúa leyendo Año viejo.

Otoño.

Llega el momento de mirar las estrellas e intentar que el año siga su curso, que se acabe la pena encerrada en mi alma pintada para parecer feliz. Intento despejarme y sentir una brisa marina en mis sábanas, intento dejar de ser un maldito cobarde y volver a enfrentarme a todo lo que se me plante, volver a enfrentarme a tu mirada verde y a tu melena oscura, volver a vivir sin apoyarse cada cinco pensamientos y dos versos de amor. Continúa leyendo Otoño.

Verano.

Llega el momento de mirar las estrellas e intentar que el año siga su curso, que se acabe la pena encerrada en mi alma pintada para parecer feliz. Intento despejarme y sentir una brisa marina en mis sábanas, intento dejar de ser un maldito cobarde y volver a enfrentarme a todo lo que se me plante, volver a enfrentarme a tu mirada verde y a tu melena oscura, volver a vivir sin apoyarse cada cinco pensamientos y dos versos de amor. Continúa leyendo Verano.

Invierno.

Miro por la ventana y veo como la lluvia cae, un clima demasiado cálido como para que nieve pero no lo suficiente como para que deje de llover en algún momento. Miro a la lluvia caer y pienso en todos los besos apasionados dignos de comedia romántica que se suceden gota tras gota. Yo sigo aquí, delirando a causa de una droga imaginaria que me llena y al mismo tiempo me vacía. Sigo pensando en una metáfora sobre la vida, una frase absurda que intente reflejar el espectro de emociones que, bueno, consideramos vida. Continúa leyendo Invierno.