Adiós al viento, adiós a las nubes.

Puede que los ritmos lleven el alma al éxtasis de una amargura nefasta demasiado cargada de alcohol, con ciertos amagos de locura autodestructiva. Bailar junto a ti un vals, un tango o lo que quieras, lo que te pida el cuerpo. Continúa leyendo Adiós al viento, adiós a las nubes.

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La radio que siempre ponía la misma canción.

En tu cuarto, hablando del tiempo, de ese disco nuevo que tanto estás disfrutando, de un concierto que está por venir. En tu cuarto, parando el tiempo con nuestras palabras, durmiendo al dios del sueño con nuestros tarareos, disfrutando de los segundos restantes. Tu vieja radio con ese sonido que tanto te gusta suena al fondo, repitiendo canciones tristes para intentar llamar nuestra atención. Continúa leyendo La radio que siempre ponía la misma canción.

Cuerdas rotas, amplificadores por el suelo y púas perdidas.

El fino hilo de incienso que baila al son de la música, los altavoces hacen que el pecho se llene de esa curiosa sensación, de cada golpe que da el bombo, de esos ritmos de bajo que tanto me gustan. Ensayar canciones de otros por miedo a que las mías no funcionen, no se ajusten al compás, empezar a imaginar y sentirse rodeado de gente, rodeado de personas que gritan me nombre, que me reclaman. En eso pienso mientras ensayo, mientras salen de la guitarra o del bajo notas desafinadas mezcladas con algo de distorsión ¿Y qué más da? Continúa leyendo Cuerdas rotas, amplificadores por el suelo y púas perdidas.

Y nunca pasó nada.

Nos encontramos en un punto subliminal del camino, nos encontramos perdidos en el fondo del mar. Alzaste tu mirada al ver como escapaba una burbuja de tus labios y sin cambiar el gesto te despediste de ella, como si fuera un alma que se va al infierno. Continúa leyendo Y nunca pasó nada.

Falsas promesas escritas en un papel, mentiras creadas para ti, para mi, para nosotros. El título vacío para remarcar la poca importancia de unas palabras que no deberían impregnar el papel, que no deberían ocupar el espacio que podría ocupar una carta de amor, de perdón o de suicidio, pero lo ocupa. Una sarta de mentiras meticulosamente alineadas para parecer arte, para hacer suspirar a alguien. Mentiras de un mentiroso para otro mentiroso. Continúa leyendo

Ojos verdes.

Otra noche viendo como se escapa un precioso recuerdo disfrazado de mariposa, otra noche viendo como la luna se alza en busca de algo que los mortales no podemos entender. La suave brisa que acurruca a las nubes, el leve tintineo de un libro a medio acabar. Hoy no voy a dormir, hoy no quiero dormir, esta noche quiero idealizar tus ojos verdes una vez más, quiero susurrarte sentimientos y que te lleguen en forma de pensamientos, esta noche quiero un café solos tú y yo, quiero pensar en que formo parte de tus sueños, quiero y nada más. Continúa leyendo Ojos verdes.