Matinal.

Se despierta entre gotas rabiosas explotando como obuses contra la acera. Se despierta y se encuentra con un paisaje casi divino, con plata descendiendo y pequeños rayos que se escapan de las nubes, con un viento que mece el pelo y que alegra al tacto. Podrías estar tocando la iluminación en este preciso momento.

Y no hubo más palabras.

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