Año viejo.

Se acaban los días, se acaban las horas, se muere el año que empezó un uno de enero y jamás volverá para redimirme de mis fechorías, de todas las cosas que hice mal, de todo aquello que llevo doce meses esperando solucionar, esperando a que cuando me despierte nada haya pasado. Suenan próximas las campanadas, casi buscándome para darme caza y hacer que mi latido exhale su último suspiro. No te asustes si me escuchas llorar en la noche, no te asustes si sientes que mi pecho se rompe, es así todas las madrugadas infestadas de dolores y remordimientos, es lo que me queda de algo que no quiero recordar. Continúa leyendo Año viejo.

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Gris.

Ya no entiendo muy bien el paso del tiempo, ya no comprendo a penas nada, ya no sé que hubo antes de ti. Sólo queda un poema en mi memoria, sólo hay blanco en mi cabellera. Hay olas que ya no me conocen, una simple gaviota se acuerda de mi nombre y en momentos baja a verme y a charlar conmigo, me cuenta como cambia el mundo, como sus alas desfallecen a medio vuelo, que si no viene a despedirse es que no ha podido más. Continúa leyendo Gris.

Verde.

Me fui a vivir a la torre de la luz, a lo que antes guiaba mi camino. La barba ya recubre mi cuello, los cabellos se han vuelto indomables. Las olas siguen gritando tu nombre, buscándote. A veces no saben si gritar más alto, ya no saben si estoy vivo o muerto, si me cansé de buscar a mi sueño eterno. Continúa leyendo Verde.