Adiós al viento, adiós a las nubes.

Puede que los ritmos lleven el alma al éxtasis de una amargura nefasta demasiado cargada de alcohol, con ciertos amagos de locura autodestructiva. Bailar junto a ti un vals, un tango o lo que quieras, lo que te pida el cuerpo. Continúa leyendo Adiós al viento, adiós a las nubes.

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Marrón.

Escribiste poemas en la orilla con el pie esperando a que el agua los borre para que nunca vuelvan, para que sea como que no han pasado, como que nunca han sido plasmados. Sigue repitiéndose la escena, sigues andando por la playa sosteniendo tu pamela para que no la vuele el tiempo ¿O era el viento? Continúa leyendo Marrón.